La Terapia Física
en el adulto mayor es un factor clave en la UED para asistir al paciente, sacar
el mejor partido de la situación presente y adaptar la calidad de su función al
estado en que se encuentra.
Un Paciente Geriátrico,
además de tener una edad avanzada, suele presentar pluripatología (dos o más enfermedades crónicas asociadas, a menudo
desconocidas por el paciente), presencia habitual de uno o más Síndromes Geriátricos (Enfermedad
Cerebrovascular, Enfermedad de Parkinson, Síndrome Confusional, Trastornos del
sueño, Incontinencia Urinaria y/o fecal), Deprivación Sensorial, Trastornos
Endocrinos, es un paciente que consume tres o más medicamentos al día, con
limitaciones funcionales físicas y/o mentales, con problemas sociales añadidos
y, sobre lo anterior, aparición de alguna enfermedad aguda.
En Geriatría, la valoración funcional física es esencial. El dolor puede ser el primer escalón en las situaciones de
inmovilidad, situación que complica e incide sobre los procesos fisiológicos de
la vejez, complicando la vida del mayor.
Como consecuencia del deterioro de las funciones
motoras, disminuye la capacidad para desempeñar actividades cotidianas
habituales.
Las caídas
son un marcador de fragilidad e inestabilidad en los ancianos. Muchos pacientes
acuden a la UED tras haber sufrido una caída.
El Fisioterapeuta debe tratar de obtener una
impresión general del estado del paciente, es esencial prestarle atención para
hacer lo necesario para aliviar el problema.
El tratamiento
fisioterápico puede prevenir muchas de las complicaciones de la inactividad
y el reposo. La práctica del ejercicio
es fundamental, aportando mejoras en la capacidad cardiovascular, arcos de
movimiento, fuerza, densidad ósea, disminución de la tensión arterial, estado
de ánimo, etc.
Las relaciones
y la interacción social que se crean entre el paciente y el personal de la
UED que lo cuida juegan sin duda un papel importante en su motivación.
ISABEL LOPEZ
FISIOTERAPEUTA, GRUPO LA ALFAGUARA
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